Puesto que estoy un poco cansado de intentar superar las barreras de los demás, que no me dejan acercarme demasiado a nadie y que, si consigo hacerlo, me provocan una sensación de incomodidad, he decidido que ha llegado el momento de reconstruir la mía propia. Y os aseguro que ésta va a ser más complicada que todas las que tenéis vosotros. Parece que todos mis esfuerzos no me aportan ningún resultado satisfactorio, de hecho muchas veces he deseado alzar esa muralla ante el resto del mundo. Obviamente no me estoy cerrando en mi totalidad, aunque, bueno, parece que sí. Lo que digo es que va a dejar de ser fácil llegar a importarme de verdad, porque... ¿Para qué me sirve?
No, en serio, paraos a pensarlo. Seguro que en algún momento os habéis comportado razonablemente bien con el resto de personas, hasta tal punto que os ha llegado a importar lo que hacían más de lo que realmente habríais imaginado. Pero luego, con el paso el tiempo comprobáis que aquella persona por la que tu te habrías partido la cara no está dispuesta a hacer lo mismo por ti.
Quizás el error está en dar por hecho todo. Sí, sin duda ése es el error, no voy a volver a dar por hecho ciertas cosas. Y lo peor es que ni siquiera soy yo el que está decidiendo este cambio, sino vuestras barreras, vuestras estúpidas barreras. Ultimamente no consigo escalar ninguna, joder.
Ni siquiera sé si ésto es buena idea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario