martes, 31 de diciembre de 2013

¿Abro la puerta?

Otra vez estoy aquí dentro. No sé cómo lo hago, si pudiese controlarlo... Alzo la mirada al frente y, rápidamente, sin pensarlo, analizo todo aquello que permanece a mi alrededor. No se parece a nada que haya visto antes cuando me aventuraba en este lugar debido a mis extraños momentos de lucidez. Pero nuevamente puedo notar mi esencia en el ambiente, mi magia. Una ráfaga de viento me hace estremecerme y me doy cuenta del frío que hace aquí, de hecho no me había percatado de la nieve hasta ahora, ¿Pero qué pasa conmigo? Quizás es que no he querido darme cuenta de que puedo llegar a congelarme aquí encerrado, pero, en fin, por suerte estoy viendo una puerta a lo lejos. Aunque tengo mis dudas, no sé hasta dónde conducirá y, al llevar un rato entre la nieve me estoy dando cuenta de que no hace tanto frío, en realidad puede llegar a transmitirme incluso el calor de un hogar, en cierto modo.
Llevo demasiado tiempo aquí, lo sé porque se está haciendo de noche. Normalmente solo estoy unos cuantos minutos antes de recobrar el sentido. Ni siquiera podía imaginar la cantidad de frío que tendría que pasar si me quedaba, me parece que voy a empezar a andar un poco hacia la puerta que vi esta mañana, estaba tan lejos... Pero, al menos, me hará entrar en calor. Ahora desearía haberla cruzado unas horas antes.
Y paso tras paso empiezo a notar sobre mi piel blanca los primeros rayos del Sol. ¡Y por Dios! Es como si hubiese dos soles, ¡Qué calor mas asfixiante! Toda idea de cruzar la puerta se está desvaneciendo, ojalá se haga de noche otra vez. Pero inexplicablemente no paro de andar y, tras un buen rato me encuentro con los cadáveres de varios lobos. No me extraña encontrarlos aquí, son uno de los animales que más interés despiertan en mí.
-Ni ellos aguantan las condiciones en las que viven. - Pienso y, obviamente, lo escucho en voz alta, sin necesidad de mover los labios. No es ningún secreto que estoy de nuevo en mi interior. Estoy perdido.
Decido llevarme las pieles necesarias para la noche, solo por si acaso... Ya me estoy imaginando lo que va a pasar.
Cae la noche de nuevo y hace un frío inimaginable, por suerte tengo las pieles como ayuda, pero... ¡Joder, ni siquiera funciona! ¿Qué coño pasa aquí? ¿Qué me pasa? Estiro el brazo y toco la puerta, no me hace falta mirarla, ya que mi tacto juega un papel fundamental, como si la hubiera tocado muchas veces. La puerta conduce a un túnel, lo sé porque se adentra en una montaña. Ni siquiera sé si realmente tendrá una buena salida o si me quedaré atrapado y perdiendo el tiempo.
Solo sé que a veces tengo el impulso de reventar esta barrera y adentrarme a lo que sea que me espere dentro. Pero otras, simplemente, no lo necesito.
¿Abro la puerta?
-Ayúdame a hacerlo. - Susurro...
-Alberto, ¿Estás bien? - Es lo que puedo oír antes de abrir los ojos y encontrarme tus ojos clavados en los míos, y una de esas sonrisas tuyas que se acerca peligrosamente a mis labios.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Barrera

Puesto que estoy un poco cansado de intentar superar las barreras de los demás, que no me dejan acercarme demasiado a nadie y que, si consigo hacerlo, me provocan una sensación de incomodidad, he decidido que ha llegado el momento de reconstruir la mía propia. Y os aseguro que ésta va a ser más complicada que todas las que tenéis vosotros. Parece que todos mis esfuerzos no me aportan ningún resultado satisfactorio, de hecho muchas veces he deseado alzar esa muralla ante el resto del mundo. Obviamente no me estoy cerrando en mi totalidad, aunque, bueno, parece que sí. Lo que digo es que va a dejar de ser fácil llegar a importarme de verdad, porque... ¿Para qué me sirve?
No, en serio, paraos a pensarlo. Seguro que en algún momento os habéis comportado razonablemente bien con el resto de personas, hasta tal punto que os ha llegado a importar lo que hacían más de lo que realmente habríais imaginado. Pero luego, con el paso el tiempo comprobáis que aquella persona por la que tu te habrías partido la cara no está dispuesta a hacer lo mismo por ti.
Quizás el error está en dar por hecho todo. Sí, sin duda ése es el error, no voy a volver a dar por hecho ciertas cosas. Y lo peor es que ni siquiera soy yo el que está decidiendo este cambio, sino vuestras barreras, vuestras estúpidas barreras. Ultimamente no consigo escalar ninguna, joder.
Ni siquiera sé si ésto es buena idea.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Get back on my feet

Estoy volviendo atrás en demasiados sentidos, tanto que me da miedo. No quiero volver a gritar con el mismo dolor de antes, no quiero sonreír por los mismos motivos que antaño, no quiero luchar por las mismas cosas. O quizás si. Pienso y me resulta realmente fácil meterme en la piel de mi "yo" de hace unos años y entonces me siento realmente jodido. Pero, entonces, ¿Por qué siento que antes era más feliz que ahora? Estoy seguro de que debe tratarse de una sensación falsa.
Yo solo quiero mantener las sonrisas y la fuerza, pues el dolor, el sufrimiento y demás son experiencias que se supone que deben prevenirme de volver a caer en lo mismo.
Supongo que ultimamente ya son muchas las noches que he pasado incomprendido, sin saber cómo expresarme o a quien contárselo todo. Y, lo más importante, sin saber si quiero sacarlo todo afuera. Los sentimientos antiguos se ensañan conmigo y no paran de asaltarme. Olores, sonidos, imágenes, sentimientos... En cualquier momento llegan y siento cómo me palpita el corazón.

Necesito volver, en cierto modo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Aprendí del camino

Todos recorríamos un mismo camino aquellos días, pero sin embargo no todos sentíamos la misma gloria, el mismo dolor o la misma fuerza de voluntad. No todos caminábamos con los mismos objetivos.
No sé lo que aprenderían los demás, yo aprendí, sobre todo, a no rendirme jamás, a inspirarme. Si hay un camino es para recorrerlo y aprender de él... Puedes elegir entre sentarte a observar lo que acontece o cambiar tu destino, pues, en cierto modo, tuyo es el don de decidir lo que te aguarda. El futuro no está escrito, nosotros lo escribimos día a día.
Recorres tu camino con dolor, con placer, con algunas personas que entran en él para acompañarte durante algunos tramos, aunque tu eres tu propia mejor compañía. Dejarás atrás a aquellas personas que no pudieron alcanzar tu ritmo, del mismo modo que otros harán lo mismo contigo. Afortunadamente, encontrarás a alguien que persiga los mismos objetivos que tú, pero siento si te ofendo al decirte que tampoco seguiréis los mismos pasos para siempre. Te tropezarás con frecuencia y puede que muchas veces termines por caer, pero álzate, levanta tu alma y todo lo que representas ya que, definitivamente, tú eres quien mejor sabe cómo hacerlo.
Confío en que el lector de estos párrafos comprenda todo lo que estoy compartiendo al escribir, de manera que camine con más fuerza. Haber pasado por lo poco que he pasado me ha servido para volverme más fuerte, las caídas no superan esta fuerza.
Pero, ¿Qué es ser fuerte? Yo opino que no se trata de tener la habilidad de no caer, de no sentir nada, eso más bien lo llamaría insensibilidad. Fuerza es tener la capacidad de levantarte después de cada caída, de llorar cuando sea necesario y de pasar de un salto los baches que se parezcan a los que antaño te hicieron tropezar, resbalar, caer o dudar de si tu camino era el correcto. Ser fuerte es lo único que te hará recorrer tu camino hasta el final.
En conclusión, ese camino que recorrí con aquellas grandísimas personas llenó mi alma y mi corazón. Verlos caminando, sin detenerse y con sus objetivos claros, me ayudó a tener claros mis propios objetivos.
Una vez terminado un doloroso tramo, descubrí con satisfacción que, por supuesto, no mienten cuando dicen que sin dolor no hay gloria y que el dolor desaparece en el instante en que llega la realización propia.

¿Serás tú capaz de recorrer tu camino?

(Hoy he encontrado un papel en el que estaba escrito ésto, es de hace dos años y, bueno, lo he retocado un poco.)

martes, 17 de diciembre de 2013

Aquí, donde no me ves

Mis pies son los que caminan sobre esa delgada línea, indecisos de qué dirección tomar, sin ponerse de acuerdo. En fin, como si hubiese siquiera una dirección clara. Las reglas son las que yo marco, los caminos los que yo dibujo entre tanta confusión y, por supuesto, las decisiones también me pertenecen. Mis ojos son los que plasman y visualizan las Ideas que mi mente ha pensado previamente, además de reparar en cualquier mínimo detalle y percibir los dos lados de la línea, echos a mi medida. ¿Mi corazón? Es el que mueve cada objeto o ser en el ambiente, la vida. Nada ocurre sin que yo lo haya pensado previamente, todo está perfectamente medido y a la vez da una sensación caótica y aleatoria.
Es precioso tener el control de un mundo, dos, o los que me vengan en gana, de hecho, me gusta tener la sensación de que todo depende de mí. Supongo que este es mi rincón para esconderme, donde no pueden hacerme daño y donde los sueños que tengo en el mundo exterior cobran vida. Realmente es hermoso.

Se trata del mundo que he escrito yo mismo. Mis manos son aquellas que se deslizan danzantes, como si transmitiesen magia, destellos de luz, sombras, mares de lágrimas y, realmente, mi condición y mi historia. La delgada línea me ayuda a mantenerme a flote y, de este modo, no perderme en mí interior para siempre.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Normal que haya gente "rara"

Si cada dia nos centramos mas en nosotros mismos, nos cerramos y miramos por encima del hombro al resto. Deberiamos pararnos a pensar y repetirnos una y otra vez: "No soy mejor que esa persona a la que estoy hundiendo, no tengo derecho a hacerle esto." Pero aun así lo hacemos. Se trate de nuestra naturaleza o no, somos tremendamente injustos. Incluso las victimas eligen a otros para hacer exactamente lo mismo. Todos perdemos, porque ninguno sabe hacer las cosas bien. Sin embargo, el que tiene un "problema" y "no esta bien de la cabeza" es el que no tiene la culpa de nada. Deberiamos ser nosotros los que fuesemos a psicologos, nos avergonzasemos y tratasemos de mejorar. Hijos de puta.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Ésta va por ti

Me gusta imaginar que, a veces, una persona que es importante para mi me está observando de algún modo. Que puede ver todo lo que yo veo, verme desde fuera, desde muchas perspectivas, ver lo que estoy haciendo y, sobre todo, que sabe lo que estoy pensando en cada momento. A veces me gusta imaginarlo porque, de algún modo, esa persona que me "observa" me está dando fuerzas para lo que tenga entre manos en ese momento. "Si me está mirando, tengo que dar todo de mi y hacerlo bien" suelo pensar... Mientras imagino que tu estás con una pantalla por delante que, en definitiva, te muestra todo lo que soy y lo que hago. Cualquier actividad física me cuesta menos si tú me observas, cualquier sentimiento de magnifica y, aunque los que están a mi alrededor no lo notan, sonrío. Y es de mis mejores sonrisas.
De hecho, probablemente esté imaginando ahora mismo que me estás viendo. Pero eso solo lo sabemos tu y yo.
No sabes si va por ti, pero va por ti.

martes, 10 de diciembre de 2013

Qué importa lo que tus ojos vean, si tu cuerpo no es capaz de adaptarse.

Siempre había presentado cicatrices por todo su cuerpo, pero nadie había visto como se las hacían, pues nunca lograban tocarle en combate. Se paseaba con una majestuosidad grandiosa por el campo de batalla, tanto que parecía danzar entre las filas enemigas. Capaz de reducir a uno de los peores oponentes sin ni siquiera portar un arma entre sus manos. Manos ágiles sobres las que se deslizaban las empuñaduras de las espadas que manejaba, proporcionando al héroe la capacidad de realizar varios movimientos rápidos en cuestión de segundos, que confundían a sus adversarios y, como consecuencia, lo último que éstos distinguían antes de caer era el destello rojizo en los ojos de aquel que iba a matarlos. El choque de su espada con la de su rival emitía hasta cierta musicalidad, una lúgubre sinfonía que anunciaba la llegada de la muerte.
"No lo hago por gusto" Decía cada vez que le preguntaban, y continuaba con un: "La vida nos pone motivos y recursos en el camino, y yo me limite a hacerlo lo mejor posible con lo que tenía."
Estaba hecho para seguir peleando.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Perderse en uno mismo

... En ese momento todo parece romperse y cierro los ojos, o mejor dicho, ellos solos lo hacen, seguidos por mi cuerpo y mi mente, pero no por mi alma. Noto como voy cayendo en un abismo que me da la sensación de que es interminable. Pero no puedo abrir los ojos y continúo así hasta que, finalmente, dejo de percibir cualquier estímulo externo.
Abro los ojos y presencio un lugar en el que nunca antes había estado, pero que me resulta terriblemente familiar. Una explanada rodeada por árboles que forman un círculo a mi alrededor, piedras enormes situadas mediante la acción del azar por todo el territorio y, en el centro del círculo, consigo divisar un charco que, al acercarme y hundir una rama que he encontrado en el suelo, resulta ser más profundo de lo que parecía a simple vista. Miro hacia el cielo para tratar de sacar una aproximación de la hora y descubro que la falta de iluminación es debida a un cielo nublado. Parece que va a empezar a llover.
Lo más raro es que no oigo el sonido del viento al mover las hojas de los árboles, los cantos de los pájaros u otros animales, o el ruido de mis pies al andar descalzos por la hierba.
Pero espera, ¿Por qué estoy descalzo? De repente empiezo a plantearme muchas preguntas que no se me habían pasado antes por la cabeza. ¿Qué es este lugar y por qué estoy aquí? ¿Por qué me resulta tan familiar como la palma de mi mano? Tengo una sensación muy extraña.
De repente, sin esperarlo o pedirlo, empiezo a escuchar, todos mis sentidos se amplifican y se manifiestan con sus máximas capacidades, lo estoy escuchando todo. Hasta mis pensamientos que, por cierto, los oigo como si alguien estuviese hablando detrás de mí, y no en mi cabeza, como debería suceder.
-Un momento... ¿Por qué escucho mis pensamientos? - Se me escapa, en voz alta.
-¿Y por qué no ibas a hacerlo, si estás aquí? - Me replica una voz que conozco muy bien. De hecho, ¡Es mi voz!
Me giro, asustado. Creo que estoy empezando a entender, eso es lo que me asusta. ¿Miedo a conocer?
-Tu... Quiero decir, yo... Tú eres yo. - Estoy tan confuso que no entiendo ni las palabras que logro articular. Tengo delante de mi a una persona que es exactamente igual que yo.
-Mira a tu alrededor. -Me responde mi doble, mientras señala un lugar a su derecha. -¿Qué te transmite eso? - Sonríe.
Yo obedezco, frunciendo el ceño y mirando a mi izquierda. Entonces veo algo de lo que no había sido consciente en un principio: Se trata de un sendero que no está cerrado por los árboles que me rodeaban inicialmente. Centro mi visión, que sigue estando amplificada, y vislumbro un montón de fuego, árboles quemándose, animales corriendo para evitar la destrucción. Veo impulsividad, destrucción, fuerza de voluntad, rabia, ira.
Cuando vuelvo a mirar al individuo que tengo en frente y que tanto se parece a mí, su brazo está señalando a mi derecha, y lo sigo rápidamente con la mirada. Otro sendero, pero ésta vez conduce a un lago helado, no para de nevar y alcanzo a distinguir una sombra que se abre paso entre tal ventisca, distingo el miedo, la inseguridad, la pasividad, la soledad... Me atrevo a afirmar que es mi propia sombra, y lo confirmo cuando miro al suelo y no la encuentro conmigo. ¿Pero ésto qué es?
Ya no necesito que me señale nada mas, vuelvo a girarme y salgo corriendo hacia el nuevo camino que se abre ante mi y, afortunadamente, ésta vez no corro la misma suerte. Un perfecto y frondoso bosque, con árboles que alcanzan muchísimos metros de altitud, ni siquiera entra demasiada luz, pero la suficiente como para sentir la valentía, el coraje y el honor. Puedo sentir a un héroe dentro de mi.
-Ahora lo comprendes todo, ¿Verdad? - Vuelve a preguntarme a mis espaldas y yo, sin girarme y ni siquiera plantearme la respuesta, ya la conozco...
...Y deja de ser un secreto que cuando cierro los ojos logro adentrarme en mi interior.

domingo, 8 de diciembre de 2013

A veces no es tan malo soñar

Acaricia ese sueño, no lo dejes escapar, cógelo y agárralo entre tus dedos para que no se desvanezca, pues los sueños son fáciles de imaginar y a la vez tan fáciles de perder... Haz lo que haga falta para conservarlo, porque puede que solo sea un sueño, pero también te hará avanzar en una dirección y, lo más importante, la decisión que en el fondo tu quieres seguir.
¿Qué me dices de ese placer al luchar por un objetivo que también es perseguido por otros, pero con la certeza de que sólo tu vas a alcanzarlo?
Caerte una y otra vez, desfallecer, tropezar las veces que sean necesarias con la misma piedra, agonizar... Pues ni siquiera en los mejores sueños somos los únicos dueños de todo lo que ocurre. Debemos hacer algo para merecerlo y nuestra arma principal se llama fuerza de voluntad, solo hay que encontrarla y, en el momento en que ésta se quede sin escondite para ti, sólo tu serás quien marque las pausas, los inicios y, naturalmente, quien decida cuándo parar.
Abraza el dolor, pues el camino que seguirás estará lleno de trampas que te golpearán, te arañarán e incluso te tratarán de arrancar ese precioso sueño que llevas tras una gloriosa capa de voluntad.
No te arrepientas, cada error cometido forma parte de tu propósito, aunque en el momento no te des cuenta, debes seguir adelante con todo.

Y, sobre todo, no dejes de caminar. Nunca. Llega hasta donde te permitan las piernas. El sueño es tuyo.

Él podía ver el alma de los demás

Miles de personas andan por las calles, aunque, en realidad, todos los días es lo mismo. Calles abarrotadas y, vistos desde fuera, todos representando a un único individuo. Incapaces de diferenciarse unos de otros.
Pero, como en todos los casos, hay alguien que se distingue del resto, que avanza sin seguir el ritmo inmutable de los otros, que presenta una mirada diferente, que se detiene a observar cuanto acontece a su alrededor y, que generalmente, suele llevar prisa. Probablemente por el miedo de quedarse atrapado en el tiempo y el espacio que les envuelve a todos ellos.
Imagina ser ésta persona y tener la capacidad sentir la esencia de cada individuo o cosa y, como motivo de frustración, solo poder notar lo mismo en cada habitante con el que te cruzas. Como si hubiesen perdido todo lo que los diferenciaba. Como si el alma de todos ellos se hubiese fusionado en una sola y estuviese tratando de asfixiar la tuya para anularla también. Intentas correr, esquivar a la gente, saltar, pero esa energía continua persiguiéndote. Y ella si que no va a cansarse.
A pesar de todo, tu tampoco te cansas y, tras un acopio de fuerzas, consigues escapar de esa esencia que iba a convertirte en "uno mas". Pero piénsalo:

¿Para qué te ha servido escaparte, si nadie va a lograr entenderte? ¿Es suficiente para ti ser el único que lo haya logrado?