viernes, 30 de mayo de 2014

¿Qué estoy haciendo?

Pum. Salí corriendo lo más rápido que pude. Pero era inútil, nadie puede escapar de su propia sombra. Y la mía se había aliado con mis sentimientos... En mi contra.
Pum. Miré atrás y ahí seguían. Sentimientos tristes, oscuros, hundidos... Que no me dejaban escapar. Y los cabrones se reían.
Pum. Yo era mucho más fuerte que mi sombra, al fin y al cabo sólo se trata de un reflejo borroso de lo que yo soy. ¿Cómo iba a ganarme en una pelea? Ahora ya sabes quién manda.
Pum. Mirar al pasado ya no me causaba tristeza, observaba atentamente mis errores y me veía incapaz de cometerlos.
Pum. Un día, los latidos de mi corazón dejaron de escucharse, ahogados entre suspiros.
(...) "Otro día, la misma mierda"
(...) Necesitaba acabar esa transición. Aún no estoy seguro de haber salido de ella.
(...)
(...)
(...)
(...)
... PUM. ¿Qué coño es esto? Parece que vuelvo a sentir, tan fuerte como antes... Joder. Era fácil vivir evitando esta clase de cosas, pero han vuelto por inercia. ¿Qué voy a hacer ahora?

No te pares otra vez.

martes, 27 de mayo de 2014

Estoy harto de esconderme de la luz.

Mi cuerpo entero la evita cuando mis ojos la ven. Mis brazos esconden mi rostro de ella cada vez que se acerca. Mi cara se enrojece de enfado cuando la soporta durante mucho tiempo. ¿Pero cómo escapar de algo que antes estaba tan presente? Quizás estoy cansado de seguir escondiéndome, quizás no estoy hecho para esconderme como he dado a entender con anterioridad.
Mi propia alma es del color rojo del fuego, un fuego que me ha estado brindando la luz durante todos estos años, hasta que yo, a modo de sacrificio, decidí encadenar mi antigua esencia, mi alma entera, a unos barrotes de los que apenas puede pensar en escapar.
Y la cubierta de este libro puede que siga pareciendo tan atractiva como siempre, puede que refleje la misma pasión de antaño, pero, con toda certeza, las letras que pueblan sus numerosas páginas están moviéndose, deseosas de provocar cambios en la base que conforma mi propia persona.
Estos sentimientos confusos son los que están deslizando mis manos por el teclado rápidamente para crear signos representativos de emociones que ni siquiera sé si tengo y que ni siquiera sé cómo expresar.

Una entrada que lo cuenta todo y nada. Que empieza con una intención y termina con otra. De lo único que puedo estar seguro ahora es de que deseo cambiar.

domingo, 27 de abril de 2014

Estrellas

Me acerco tranquilamente al acantilado y me siento en el borde, moviendo las piernas lentamente, relajado. El resto del campamento probablemente esté dormido, así que tengo tiempo para pensar. Aunque hace frío. Me da frío la oscuridad de esta noche, a pesar del calor que desprenden todas las estrellas que brillan en el cielo, muy por encima de mí. 
Mirarlas es como mirar a la historia del universo directamente a los ojos, pues cuando miramos a través de éste vemos cómo estaban las cosas en el pasado. Literalmente. Es precioso pensar en la cantidad de fuerza que tienen las estrellas, que nos transmiten su luz desde tan lejos... Tarde lo que tarde ésta en llegar. Me hace sentirme protegido, me hace sentirme menos solo. 
¿Pero qué es eso? No puedo evitar sobresaltarme al escuchar el sonido de unas pisadas tras mi espalda. El corazón se me acelera exageradamente del susto y me giro bruscamente, para ver una pequeña sombra que se acerca, andando con cuidado. Alcanzo mi caja de cerillas, que siempre llevo conmigo, y enciendo una para ver de quién se trata. Es ella.
-Pensaba que tendrías frío. - Me echa una manta por encima y me acaricia delicadamente la espalda. Me hace sentirme más protegido que las propias estrellas.
-Un poco, sí. ¿No duermes? Mañana tenemos que andar bastante... - Susurro, no quiero despertar a nadie, no soportaría que se estropease este momento.
-Quería quedarme contigo, sentía curiosidad por lo que pensabas. - Se sienta a mi lado y apoya su cabeza en mi pecho. Su olor es el mejor que conozco. Me rodea con los brazos.
Trago saliva antes de hablar y, finalmente... - Sólo pensaba que, aunque pueda haber millones de estrellas, sólo una de ellas es capaz de darnos la vida, de hacernos sentir. El sol. - Apago la cerilla y la rodeo con los brazos, voy a protegerla pase lo que pase.
Creo que tu eres mi sol. No te apagues. No me quemes.

Too late

Quisiera ser optimista y pensar que debería intentarlo. Quisiera ser pesimista y darlo todo por perdido para poder olvidar lo que sea que tengo dentro de mi. Se dice que en el término medio está la virtud, pero yo solo encuentro indecisión. 
Me resigno a perder cualquier atisbo de esperanza, debe quedar algo en todo esto... Quisiera estar seguro de que todos los errores no pueden frenarnos, pero parece que ya lo han hecho. Me encantaría verte de nuevo, sólo con abrazarte una vez más ya se me dibujaría una sonrisa. Quiero creer que todo ha cambiado, que tu y yo hemos cambiado y que. aunque no lo parezca, ahora es el momento. Ojalá todo lo malo que ha pasado simplemente fuera para aprender a hacer las cosas bien. Con un único fin... Tú.
No sé si serás consciente de tu capacidad para acelerar mis pulsaciones al estar cerca de mi, pero supongo que lo intuyes. 
Este tiempo no he tenido la suficiente fuerza para intentar nada y, ahora que la tengo de nuevo, no sé si quiero hacerte perder el tiempo. Abrázame y dime qué quieres. Dime que me quieres. Porque yo te quiero, oh, claro que lo hago.
Dime que no es demasiado tarde, sería capaz de esperarte el tiempo que hiciese falta, aunque no lo pidieras.

Y no lo vas a pedir.

jueves, 27 de marzo de 2014

Animal I have become

Pensaba que estaba dormido, que no iba a despertar en mucho tiempo y que, si lo hacía, esos barrotes podrían retenerlo, qué ingenuo. No había tenido en cuenta el fuego que podía destruir cualquier simple barra de acero, por muy reforzado que ésta estuviese. ¿Y qué si vuelves? ¿Qué vas a hacerme? Quizás el monstruo ahora soy yo, y te has liberado para llegar a un lugar mucho peor...
-No voy a retroceder, no te me vas a adelantar. - Susurro.
Sólo me mira, con esa mirada fría que parece perdida e indiferente pero que, contrariamente, oculta mas emociones que las que mi cuerpo son capaces de sentir ahora. Parece mentira que yo pudiese ser de esa manera.
Avanzo hacia él, no me da miedo, es imposible que me de miedo un prototipo de mí que considero superado desde hace mucho tiempo. Me acerco lentamente, con tranquilidad. Quizás una falsa tranquilidad, o quizás no. Esa mirada sigue clavada en mí, hasta el punto de que ya me hace sentir incómodo... Pero sé que es tan vulnerable que no me hará falta casi ningún esfuerzo.
-Necesito el dolor del que te creé. Devuélvemelo. - Ordeno.
-¿Seguro? - Suena desafiante.
-Propio de ti, hacer preguntas cuyas respuestas conoces muy bien. - Intento convencerme, aunque realmente no me haga falta, de que soy mejor que mi "yo" del pasado.
Cuando escucho su leve respiración, empiezo a recordar. Cuanto dolor... No puedo soportarlo.
-No voy a reprimirte más tiempo, no voy a dejarte explotar. - Le digo, con un tono de complicidad, como si fuésemos del mismo bando. Lo somos.
Al tocarle, desaparece sin más, y me doy cuenta de que ha vuelto al lugar en el que debería estar, conmigo.

Dolor, nunca olvides que ahora soy yo el que manda.

domingo, 23 de marzo de 2014

Hora de ir levantándote

Todo estaba oscuro, demasiado oscuro, tanto que sus ojos no acertaban a distinguir ningún tipo de forma bajo aquel manto nocturno. Por no saber, no podía concretar exactamente ni dónde se encontraba. Hacía mucho tiempo que se había salido de aquel camino que tan bien lo guiaba, lo acompañaba y lo cuidaba... Y ya llevaba demasiados días, incluso meses, moviendo las piernas en una dirección que ni siquiera había tenido la opción de elegir. A eso no se le podía llamar caminar.
Al no ver el sendero que cruzaba, no podía evitar tropezar con cualquier obstáculo, por muy insignificante que éste fuera, o chocar con cada barrera en el camino, pudiendo tardar días en volver a levantarse tras cada caída... Por inercia, para volver a caer una y otra vez. Quizás la fuerza de voluntad que le caracterizaba aún le acompañaba en el interior de su corazón, pero ya no destellaba ninguna luz capaz de alumbrar el ambiente que le rodeaba, cargado de terror y tristeza. Era como estar solo, Llevaba meses en la mas absoluta oscuridad, siendo empujado, sin saberlo, a un precipicio que debía evitar a toda costa.
Sin embargo, uno de tantos días y de pura casualidad, como suelen ocurrir las historias más bonitas, el chico alzó la mirada desde el suelo tras haberse caído, el tiempo lo estaba dejando destrozado.
-Joder...- Fue la única palabra que pudo articular.
Por fin podía distinguir lo que se encontraba a su alrededor, pues una energía rojiza se manifestaba a tan solo unos metros de él, iluminando su cara y el color de su pelo, que empezó también a irradiar energía, aunque menos incandescente, más cansada.
Se levanto tan rápido como sus piernas le dejaron. Ahora podía ver los obstáculos, que sorteaba con maestría, sin dedicarles demasiado tiempo, con agilidad, con alegría. Le gustaba esquivar las caídas, le gustaba que las cosas le saliesen bien. Cuando alcanzó aquella luz incandescente comprendió que lo único que necesitaba era ese empujón hacia algo grande, y que él era capaz de hacer el resto.
-Gracias. - Susurró en el momento de estirar el brazo para que sus dedos rozasen la energía, sin quemarse y sin dañarse, pues ésta sólo estaba allí  para protegerle.
Notó cómo le recorría el brazo hasta llegar al pecho, y de ahí a todos los rincones de su cuerpo. Las heridas desaparecían, dejando sólo las cicatrices propias de la experiencia del sufrimiento, únicamente si conoces el dolor puedes vivir feliz. Los ojos se le iluminaron y comenzó a verlo todo a través de ellos.
La esperanza de volver a vivir se adueñó de su cuerpo, que ahora tenía el poder sobre el camino que antiguamente se alzaba amenazante ante él. La noche fue perdiendo fuerza y llegaron los primeros rayos de sol, consumiendo las nubes negras que anunciaban antaño la llegada de una tormenta. El ruido de las aguas de un riachuelo alegraba más el ambiente, así como los animales, que se atrevían de nuevo a salir.
El chico se acercó corriendo al agua, se arrodilló frente a ella y observó su rostro, que llevaba meses sin recordar. Estaba sonriendo.
-Gracias. - Volvió a repetir, mientras una lágrima corría por sus mejillas hasta caer en el río, donde no se supo mas de ella.

A veces necesitamos una luz, una esperanza que nos levante y nos recuerde que, a pesar de las circunstancias, siempre podemos con todo. Gracias por haber sido mi luz.

martes, 25 de febrero de 2014

Yo Soy Imperfecto

Yo, que soy imperfecto, no necesito de ningún modelo perfecto en mi mismo para vivir o para ser felíz. Siendo inalcanzable dicha perfección, me basto de una vida imperfecta para que sea completamente plena en mi. La plenitud de mi vida se basará, por tanto, en lo imperfecto de las cosas que puedo percibir. Reducir mi existencia únicamente a la razón sería un error, porque ésta es perfecta, eterna, etc. Y yo no.
Por último, yo, que no puedo alcanzar el máximo nivel(perfección), intentaré llegar a él en mi limitada existencia imperfecta.