viernes, 24 de enero de 2014

¿Imposible?

¿Por qué a todo el mundo le parece tan raro que pueda existir vida en cualquier otro lugar de nuestra galaxia? ¿De verdad saben tanto de la vida aquellos que niegan rotundamente la existencia de distintos seres en otro lugar? ¿Sois conscientes de lo verdaderamente gigantesco que resulta ese cielo negro que contemplamos de noche? ¿Del lejano emplazamiento de esas bolitas brillantes que llamamos estrellas? 
No me hace falta saber mucho de astronomía para haceros una pregunta a vosotros y a mi mismo: ¿De verdad estoy loco si pienso que, en la totalidad de una infinidad de estrellas, planetas, galaxias, agujeros negros, blancos, nebulosas, materia oscura y muchas mas "cosas" que podría enumerar, es muy probable que exista vida? El simple hecho de que no los hayamos encontrado o de que "ellos" no lo hayan hecho con nosotros, ¿supone que no exista nada? Obviamente yo tampoco puedo saber si mi idea de su existencia es cierta, pero aquí tenéis algunos de mis argumentos.

¿No sería bonito dejar de estar solo? 

jueves, 23 de enero de 2014

Día perfecto

Un día en el que pudiera escapar de las barreras de mi mente y ser la persona que quiero ser. Sin marcarme límites, sin decepcionarme a mí mismo y, básicamente, aprendiendo a ser feliz. Si algún día llega un día en el que mi propia mente no obstaculice mi libertad y felicidad, y no haya nada que me haga estar decaído, si algún día siento que no hay preocupaciones de ningún tipo y que todo es dedicarme a disfrutar de lo que he conseguido a base de luchar, ése día será perfecto, porque significará que todos los días que le siguen van a ser igual.
Pero por desgracia tengo que volver a la realidad, donde nada de éso existe realmente durante mucho tiempo, donde aún sigo tras esos barrotes que me queman si los toco y que no me atrevo a tirar.

Que alguien venga y los tire por mí. Ahora.

martes, 21 de enero de 2014

Feel

Había pasado varias semanas sin moverse, sin poder hacer nada. Solo. Tumbado en una cama que no le dejaba levantarse y salir a vivir. La espada que se apoyaba en la pared de la otra punta de la habitación ya no brillaba con la misma fuerza, o mejor dicho, ya no destellaba ningún tipo de luz. Parecía como si nunca le hubiese pertenecido, como si nunca la hubiese empuñado. Él la miraba, desde la cama, con complicidad, respeto, orgullo, al fin y al cabo esa espada era él y todo lo que con ello representaba. Aquel filo le había servido para proteger unos sueños que eran los únicos que movían su existencia, aquella empuñadura se había ajustado perfectamente a la mano de su portador, asegurando la firmeza en cada tajo, en cada estocada...
Pero las mismas batallas que en su momento le habían conducido a la gloria fueron las que realizaron un acopio de fuerzas para superarle y, de ese modo, extinguir las llamas del corazón de aquel que luchaba por su mundo.
Aquellas sábanas le aprisionaban como zarzas, le provocaban cortes en el alma con la misma facilidad que él tenía antiguamente para evadirse rápidamente de estos ataques. La almohada ni siquiera era una aliada, sino que le provocaba horas y horas de pesadillas en las que soñaba que no volvía a ser el de antes, que sus armas y sus recursos ya no funcionaban o que, simplemente, no quedaba nada por defender. Absolutamente nada.
Poner los pies en el suelo supuso un desafía contra todo pronóstico, las zarzas ardieron en llamas, las pesadillas fueron las que comenzaron a sentir miedo y la cama se transformó en la aliada del guerrero. Bastó una sola mirada a sus emociones y éstas volvieron a estabilizarse, completamente arrepentidas del descontrol causado aquellos días.
-Nunca volváis a olvidar quién manda. - Susurró.
Sin embargo, aún estaba pendiente la batalla más importante. Se acercó lentamente a la puerta de la habitación, donde descansaba la mejor de las herramientas de muerte, aquella que otorga la vida en los momentos que corta los lazos de ésta. Una espada. Su espada. Cada paso le daba fuerzas y, de repente, la sala en su totalidad se hallaba brillando con luz propia. Emocionalmente eclipsaba a la luz del propio sol.

Acontecía en ese momento la guerra para reencontrarse consigo mismo.

sábado, 4 de enero de 2014

Ahora eres invencible, no lo olvides

Arriba, abajo, a los lados. Sigue sintiéndose raro mire a donde mire y haga lo que haga. Sus pensamientos le engañan y él ni siquiera sabe por qué se han puesto en su contra. Al igual que tu propia fuerza física puede volverse contra ti, las emociones lo están haciendo ahora con él.
-En fin...
Echa a correr, no lo había probado antes y era una de las maneras mas sencillas. Aunque, ¿Correr le enseñará? Sin duda, no, le hará falsamente invencible. No puedes vencer a quien no puedes alcanzar, pero éste individuo inalcanzable tampoco saldrá victorioso si te planta cara. No van a ganarle escapando, incluso a punto de alcanzarle se te escapará de entre los dedos y sólo encontrarás evidente tu torpeza. Impresionante majestuosidad con la que es capaz de sortear no solo tu inútil esfuerzo de atraparle, sino cualquier obstáculo, de hecho éstos parecen estar situados para impulsarle con mas fuerza. Más y más fuerza...

¿Pero qué experiencia le aporta correr?

martes, 31 de diciembre de 2013

¿Abro la puerta?

Otra vez estoy aquí dentro. No sé cómo lo hago, si pudiese controlarlo... Alzo la mirada al frente y, rápidamente, sin pensarlo, analizo todo aquello que permanece a mi alrededor. No se parece a nada que haya visto antes cuando me aventuraba en este lugar debido a mis extraños momentos de lucidez. Pero nuevamente puedo notar mi esencia en el ambiente, mi magia. Una ráfaga de viento me hace estremecerme y me doy cuenta del frío que hace aquí, de hecho no me había percatado de la nieve hasta ahora, ¿Pero qué pasa conmigo? Quizás es que no he querido darme cuenta de que puedo llegar a congelarme aquí encerrado, pero, en fin, por suerte estoy viendo una puerta a lo lejos. Aunque tengo mis dudas, no sé hasta dónde conducirá y, al llevar un rato entre la nieve me estoy dando cuenta de que no hace tanto frío, en realidad puede llegar a transmitirme incluso el calor de un hogar, en cierto modo.
Llevo demasiado tiempo aquí, lo sé porque se está haciendo de noche. Normalmente solo estoy unos cuantos minutos antes de recobrar el sentido. Ni siquiera podía imaginar la cantidad de frío que tendría que pasar si me quedaba, me parece que voy a empezar a andar un poco hacia la puerta que vi esta mañana, estaba tan lejos... Pero, al menos, me hará entrar en calor. Ahora desearía haberla cruzado unas horas antes.
Y paso tras paso empiezo a notar sobre mi piel blanca los primeros rayos del Sol. ¡Y por Dios! Es como si hubiese dos soles, ¡Qué calor mas asfixiante! Toda idea de cruzar la puerta se está desvaneciendo, ojalá se haga de noche otra vez. Pero inexplicablemente no paro de andar y, tras un buen rato me encuentro con los cadáveres de varios lobos. No me extraña encontrarlos aquí, son uno de los animales que más interés despiertan en mí.
-Ni ellos aguantan las condiciones en las que viven. - Pienso y, obviamente, lo escucho en voz alta, sin necesidad de mover los labios. No es ningún secreto que estoy de nuevo en mi interior. Estoy perdido.
Decido llevarme las pieles necesarias para la noche, solo por si acaso... Ya me estoy imaginando lo que va a pasar.
Cae la noche de nuevo y hace un frío inimaginable, por suerte tengo las pieles como ayuda, pero... ¡Joder, ni siquiera funciona! ¿Qué coño pasa aquí? ¿Qué me pasa? Estiro el brazo y toco la puerta, no me hace falta mirarla, ya que mi tacto juega un papel fundamental, como si la hubiera tocado muchas veces. La puerta conduce a un túnel, lo sé porque se adentra en una montaña. Ni siquiera sé si realmente tendrá una buena salida o si me quedaré atrapado y perdiendo el tiempo.
Solo sé que a veces tengo el impulso de reventar esta barrera y adentrarme a lo que sea que me espere dentro. Pero otras, simplemente, no lo necesito.
¿Abro la puerta?
-Ayúdame a hacerlo. - Susurro...
-Alberto, ¿Estás bien? - Es lo que puedo oír antes de abrir los ojos y encontrarme tus ojos clavados en los míos, y una de esas sonrisas tuyas que se acerca peligrosamente a mis labios.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Barrera

Puesto que estoy un poco cansado de intentar superar las barreras de los demás, que no me dejan acercarme demasiado a nadie y que, si consigo hacerlo, me provocan una sensación de incomodidad, he decidido que ha llegado el momento de reconstruir la mía propia. Y os aseguro que ésta va a ser más complicada que todas las que tenéis vosotros. Parece que todos mis esfuerzos no me aportan ningún resultado satisfactorio, de hecho muchas veces he deseado alzar esa muralla ante el resto del mundo. Obviamente no me estoy cerrando en mi totalidad, aunque, bueno, parece que sí. Lo que digo es que va a dejar de ser fácil llegar a importarme de verdad, porque... ¿Para qué me sirve?
No, en serio, paraos a pensarlo. Seguro que en algún momento os habéis comportado razonablemente bien con el resto de personas, hasta tal punto que os ha llegado a importar lo que hacían más de lo que realmente habríais imaginado. Pero luego, con el paso el tiempo comprobáis que aquella persona por la que tu te habrías partido la cara no está dispuesta a hacer lo mismo por ti.
Quizás el error está en dar por hecho todo. Sí, sin duda ése es el error, no voy a volver a dar por hecho ciertas cosas. Y lo peor es que ni siquiera soy yo el que está decidiendo este cambio, sino vuestras barreras, vuestras estúpidas barreras. Ultimamente no consigo escalar ninguna, joder.
Ni siquiera sé si ésto es buena idea.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Get back on my feet

Estoy volviendo atrás en demasiados sentidos, tanto que me da miedo. No quiero volver a gritar con el mismo dolor de antes, no quiero sonreír por los mismos motivos que antaño, no quiero luchar por las mismas cosas. O quizás si. Pienso y me resulta realmente fácil meterme en la piel de mi "yo" de hace unos años y entonces me siento realmente jodido. Pero, entonces, ¿Por qué siento que antes era más feliz que ahora? Estoy seguro de que debe tratarse de una sensación falsa.
Yo solo quiero mantener las sonrisas y la fuerza, pues el dolor, el sufrimiento y demás son experiencias que se supone que deben prevenirme de volver a caer en lo mismo.
Supongo que ultimamente ya son muchas las noches que he pasado incomprendido, sin saber cómo expresarme o a quien contárselo todo. Y, lo más importante, sin saber si quiero sacarlo todo afuera. Los sentimientos antiguos se ensañan conmigo y no paran de asaltarme. Olores, sonidos, imágenes, sentimientos... En cualquier momento llegan y siento cómo me palpita el corazón.

Necesito volver, en cierto modo.