Un día en el que pudiera escapar de las barreras de mi mente y ser la persona que quiero ser. Sin marcarme límites, sin decepcionarme a mí mismo y, básicamente, aprendiendo a ser feliz. Si algún día llega un día en el que mi propia mente no obstaculice mi libertad y felicidad, y no haya nada que me haga estar decaído, si algún día siento que no hay preocupaciones de ningún tipo y que todo es dedicarme a disfrutar de lo que he conseguido a base de luchar, ése día será perfecto, porque significará que todos los días que le siguen van a ser igual.
Pero por desgracia tengo que volver a la realidad, donde nada de éso existe realmente durante mucho tiempo, donde aún sigo tras esos barrotes que me queman si los toco y que no me atrevo a tirar.
Que alguien venga y los tire por mí. Ahora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario