domingo, 23 de marzo de 2014

Hora de ir levantándote

Todo estaba oscuro, demasiado oscuro, tanto que sus ojos no acertaban a distinguir ningún tipo de forma bajo aquel manto nocturno. Por no saber, no podía concretar exactamente ni dónde se encontraba. Hacía mucho tiempo que se había salido de aquel camino que tan bien lo guiaba, lo acompañaba y lo cuidaba... Y ya llevaba demasiados días, incluso meses, moviendo las piernas en una dirección que ni siquiera había tenido la opción de elegir. A eso no se le podía llamar caminar.
Al no ver el sendero que cruzaba, no podía evitar tropezar con cualquier obstáculo, por muy insignificante que éste fuera, o chocar con cada barrera en el camino, pudiendo tardar días en volver a levantarse tras cada caída... Por inercia, para volver a caer una y otra vez. Quizás la fuerza de voluntad que le caracterizaba aún le acompañaba en el interior de su corazón, pero ya no destellaba ninguna luz capaz de alumbrar el ambiente que le rodeaba, cargado de terror y tristeza. Era como estar solo, Llevaba meses en la mas absoluta oscuridad, siendo empujado, sin saberlo, a un precipicio que debía evitar a toda costa.
Sin embargo, uno de tantos días y de pura casualidad, como suelen ocurrir las historias más bonitas, el chico alzó la mirada desde el suelo tras haberse caído, el tiempo lo estaba dejando destrozado.
-Joder...- Fue la única palabra que pudo articular.
Por fin podía distinguir lo que se encontraba a su alrededor, pues una energía rojiza se manifestaba a tan solo unos metros de él, iluminando su cara y el color de su pelo, que empezó también a irradiar energía, aunque menos incandescente, más cansada.
Se levanto tan rápido como sus piernas le dejaron. Ahora podía ver los obstáculos, que sorteaba con maestría, sin dedicarles demasiado tiempo, con agilidad, con alegría. Le gustaba esquivar las caídas, le gustaba que las cosas le saliesen bien. Cuando alcanzó aquella luz incandescente comprendió que lo único que necesitaba era ese empujón hacia algo grande, y que él era capaz de hacer el resto.
-Gracias. - Susurró en el momento de estirar el brazo para que sus dedos rozasen la energía, sin quemarse y sin dañarse, pues ésta sólo estaba allí  para protegerle.
Notó cómo le recorría el brazo hasta llegar al pecho, y de ahí a todos los rincones de su cuerpo. Las heridas desaparecían, dejando sólo las cicatrices propias de la experiencia del sufrimiento, únicamente si conoces el dolor puedes vivir feliz. Los ojos se le iluminaron y comenzó a verlo todo a través de ellos.
La esperanza de volver a vivir se adueñó de su cuerpo, que ahora tenía el poder sobre el camino que antiguamente se alzaba amenazante ante él. La noche fue perdiendo fuerza y llegaron los primeros rayos de sol, consumiendo las nubes negras que anunciaban antaño la llegada de una tormenta. El ruido de las aguas de un riachuelo alegraba más el ambiente, así como los animales, que se atrevían de nuevo a salir.
El chico se acercó corriendo al agua, se arrodilló frente a ella y observó su rostro, que llevaba meses sin recordar. Estaba sonriendo.
-Gracias. - Volvió a repetir, mientras una lágrima corría por sus mejillas hasta caer en el río, donde no se supo mas de ella.

A veces necesitamos una luz, una esperanza que nos levante y nos recuerde que, a pesar de las circunstancias, siempre podemos con todo. Gracias por haber sido mi luz.

martes, 25 de febrero de 2014

Yo Soy Imperfecto

Yo, que soy imperfecto, no necesito de ningún modelo perfecto en mi mismo para vivir o para ser felíz. Siendo inalcanzable dicha perfección, me basto de una vida imperfecta para que sea completamente plena en mi. La plenitud de mi vida se basará, por tanto, en lo imperfecto de las cosas que puedo percibir. Reducir mi existencia únicamente a la razón sería un error, porque ésta es perfecta, eterna, etc. Y yo no.
Por último, yo, que no puedo alcanzar el máximo nivel(perfección), intentaré llegar a él en mi limitada existencia imperfecta.

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Explotando?

Como la gota que colma el vaso, y hace tiempo que tengo ganas de explotar. La energía no puede escaparse, y poco a poco va fluyendo hacia mi, en concreto hacia mis puños, mis dedos, de hecho, que son los únicos capaces de plasmar todo. ¿Pero qué es todo? Yo creo que hablo de ira, tristeza, rechazo, decepción, más ira... Sobre todo ira. Mis dedos son los únicos que se deslizan con la suficiente agilidad por un simple teclado que representa las letras que los humanos entendemos, y que tú estás leyendo. La agilidad que necesitaría para pensar rápido las cosas, abrir mi mente y dejar libres todas las emociones que estoy escondiendo. Estas emociones me queman por dentro.
-Hace tiempo que he dejado de correr, así que aquí me tienes, de frente.
No obtengo respuesta de unos sentimientos traicioneros que me están acechando en cualquier momento, que me tienen a su merced, que rebosan cuando quieren... Menos mal que, como hace unos meses dijeron, yo estaba destinado a ser invencible. Y resulta que el concepto de invencibilidad no implica que no te jodan las cosas.
Y yo estoy muy cansado de todo.

viernes, 24 de enero de 2014

¿Imposible?

¿Por qué a todo el mundo le parece tan raro que pueda existir vida en cualquier otro lugar de nuestra galaxia? ¿De verdad saben tanto de la vida aquellos que niegan rotundamente la existencia de distintos seres en otro lugar? ¿Sois conscientes de lo verdaderamente gigantesco que resulta ese cielo negro que contemplamos de noche? ¿Del lejano emplazamiento de esas bolitas brillantes que llamamos estrellas? 
No me hace falta saber mucho de astronomía para haceros una pregunta a vosotros y a mi mismo: ¿De verdad estoy loco si pienso que, en la totalidad de una infinidad de estrellas, planetas, galaxias, agujeros negros, blancos, nebulosas, materia oscura y muchas mas "cosas" que podría enumerar, es muy probable que exista vida? El simple hecho de que no los hayamos encontrado o de que "ellos" no lo hayan hecho con nosotros, ¿supone que no exista nada? Obviamente yo tampoco puedo saber si mi idea de su existencia es cierta, pero aquí tenéis algunos de mis argumentos.

¿No sería bonito dejar de estar solo? 

jueves, 23 de enero de 2014

Día perfecto

Un día en el que pudiera escapar de las barreras de mi mente y ser la persona que quiero ser. Sin marcarme límites, sin decepcionarme a mí mismo y, básicamente, aprendiendo a ser feliz. Si algún día llega un día en el que mi propia mente no obstaculice mi libertad y felicidad, y no haya nada que me haga estar decaído, si algún día siento que no hay preocupaciones de ningún tipo y que todo es dedicarme a disfrutar de lo que he conseguido a base de luchar, ése día será perfecto, porque significará que todos los días que le siguen van a ser igual.
Pero por desgracia tengo que volver a la realidad, donde nada de éso existe realmente durante mucho tiempo, donde aún sigo tras esos barrotes que me queman si los toco y que no me atrevo a tirar.

Que alguien venga y los tire por mí. Ahora.

martes, 21 de enero de 2014

Feel

Había pasado varias semanas sin moverse, sin poder hacer nada. Solo. Tumbado en una cama que no le dejaba levantarse y salir a vivir. La espada que se apoyaba en la pared de la otra punta de la habitación ya no brillaba con la misma fuerza, o mejor dicho, ya no destellaba ningún tipo de luz. Parecía como si nunca le hubiese pertenecido, como si nunca la hubiese empuñado. Él la miraba, desde la cama, con complicidad, respeto, orgullo, al fin y al cabo esa espada era él y todo lo que con ello representaba. Aquel filo le había servido para proteger unos sueños que eran los únicos que movían su existencia, aquella empuñadura se había ajustado perfectamente a la mano de su portador, asegurando la firmeza en cada tajo, en cada estocada...
Pero las mismas batallas que en su momento le habían conducido a la gloria fueron las que realizaron un acopio de fuerzas para superarle y, de ese modo, extinguir las llamas del corazón de aquel que luchaba por su mundo.
Aquellas sábanas le aprisionaban como zarzas, le provocaban cortes en el alma con la misma facilidad que él tenía antiguamente para evadirse rápidamente de estos ataques. La almohada ni siquiera era una aliada, sino que le provocaba horas y horas de pesadillas en las que soñaba que no volvía a ser el de antes, que sus armas y sus recursos ya no funcionaban o que, simplemente, no quedaba nada por defender. Absolutamente nada.
Poner los pies en el suelo supuso un desafía contra todo pronóstico, las zarzas ardieron en llamas, las pesadillas fueron las que comenzaron a sentir miedo y la cama se transformó en la aliada del guerrero. Bastó una sola mirada a sus emociones y éstas volvieron a estabilizarse, completamente arrepentidas del descontrol causado aquellos días.
-Nunca volváis a olvidar quién manda. - Susurró.
Sin embargo, aún estaba pendiente la batalla más importante. Se acercó lentamente a la puerta de la habitación, donde descansaba la mejor de las herramientas de muerte, aquella que otorga la vida en los momentos que corta los lazos de ésta. Una espada. Su espada. Cada paso le daba fuerzas y, de repente, la sala en su totalidad se hallaba brillando con luz propia. Emocionalmente eclipsaba a la luz del propio sol.

Acontecía en ese momento la guerra para reencontrarse consigo mismo.

sábado, 4 de enero de 2014

Ahora eres invencible, no lo olvides

Arriba, abajo, a los lados. Sigue sintiéndose raro mire a donde mire y haga lo que haga. Sus pensamientos le engañan y él ni siquiera sabe por qué se han puesto en su contra. Al igual que tu propia fuerza física puede volverse contra ti, las emociones lo están haciendo ahora con él.
-En fin...
Echa a correr, no lo había probado antes y era una de las maneras mas sencillas. Aunque, ¿Correr le enseñará? Sin duda, no, le hará falsamente invencible. No puedes vencer a quien no puedes alcanzar, pero éste individuo inalcanzable tampoco saldrá victorioso si te planta cara. No van a ganarle escapando, incluso a punto de alcanzarle se te escapará de entre los dedos y sólo encontrarás evidente tu torpeza. Impresionante majestuosidad con la que es capaz de sortear no solo tu inútil esfuerzo de atraparle, sino cualquier obstáculo, de hecho éstos parecen estar situados para impulsarle con mas fuerza. Más y más fuerza...

¿Pero qué experiencia le aporta correr?