jueves, 9 de abril de 2015

Tenía que darte las gracias

Un zumbido, que se repite. Una vez, y otra, y otra."Ya empezamos" pienso, mientras estiro el brazo derecho hasta alcanzar el móvil. Solo puedo pensar en desactivar la alarma, odio interrumpir los sueños interesantes.
Pero ya no puedo volver a dormirme, supongo que he perdido la oportunidad. "Qué putada" me digo a mí mismo, aunque en realidad estoy tan aturdido que ni siquiera sé si lo he dicho en voz alta. Doy un salto para bajar de la cama, ya que está un poco elevada, y camino desnudo hasta el cuarto de baño, mi cara está horrible.
Miro concentrado mis propios ojos reflejados en el espejo, me acerco para ver mejor, "las ventanas del alma, dicen algunos" pienso, "qué tontería, ni siquiera sabemos lo que es el alma".
Las ideas que tuve la noche anterior me resultan ahora estupideces propias de adolescentes soñadores con tendencias románticas, pero bastará con que pasen unas cuantas horas y vuelva a distinguirse un enigmático cielo estrellado para que dichas ideas se me antojen de nuevo interesantes.
Porque cuando llega la noche y todo está oscuro nada capta mi atención, nada me distrae, el silencio me envuelve y me olvido de mi cuerpo, para centrarme en lo que ocurre dentro de mi cabeza. Y entonces solo me queda pensar en aquellas personas que me han acercado a sensaciones de felicidad, miedo, alegría, tristeza. Que han pasado por mi vida y han conseguido cambiar a la persona que se encontraron al llegar. Probablemente también piense en el lector de estas líneas, aunque no lo creas. De hecho, publicar este pensamiento va destinado al único fin de que, de algún modo, alguna de esas personas especiales se acabe enterando. Y probablemente esté pensando en ti en estos momentos... Ah, pero tu nunca lo sabrás.

A veces me pregunto por qué mis escritos siempre se desvían del tema sobre el que comienzo pensando, en fin, solo quería darte las gracias. :)

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